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Buenos Aires, l6 de mayo de 1974

R.P. Jorge Vernazza:

Es usted el destinatario de estas líneas por el sólo hecho de que su nombre y el de su parroquia han aparecido en los diarios a raíz de la muerte del P. Mugica

No lo conozco a usted, ni me conoce. Tal vez esto contribuya a que yo pueda, con entera libertad y profunda sinceridad, hablar de lo que me ha obligado a cuestionarme seriamente mi vivencia cristiana.

El domingo me enteré por los diarios de la mañana, de la muerte trágica del P. Mugica. En mi parroquia San Agustín, escuché al sacerdote referirse, consternado, al hecho. En mí, hubo una reacción traducida, más o menos, en estos pensamientos: "Era partidario de la violencia, cayó en su ley ... El se lo buscó... Bastante mal ha hecho a la Iglesia con su politiquería" ...etc.

El resto del día olvidé el suceso. El lunes al mediodía regresaba a casa, cuando a la altura de Libertador y Bustamante pasaba el cortejo fúnebre. Es a partir de ese momento, que quiero que alguno de los que iban allí, entre los que estoy segura usted estaba, sepan lo que recibí como gracia y, ¿porqué no?, revelación.

Al ver a los "villeros" surgió automáticamente el consabido juicio sobre ellos: "Estos haraganes, borrachos, peronistas, desagradecidos, etc. van a aprovechar la ocasión para hacer un regio carnaval, matizado con política" .-Sólo un momento duró este pensamiento, porque tuve la respuesta que jamás esperé. Como a Pablo en el camino a Damasco, también a mi una luz me derribó interiormente y pregunté casi a ciegas:"Señor, ¿quién eres?". Sí -Sentí la presencia del Señor entre ese grupo apretado y silencioso, que reflejaba en las caras de sus componentes, una profunda tristeza; caras con rastros de lágrimas recientes; de noche pasada sin dormir; caras de frío. Pero no advertí ni una mirada de rencor, ni de envidia, ni de resentimiento hacia los que los mirábamos, casi con indiferencia, desde las veredas y balcones de la orgullosa y magnífica Avda. del Libertador.- Ellos cantaban y rezaban, mientras habían hecho un cordón a los lados de la columna, con sus manos entrelazadas: vi manos de niños, de hombres viejos y jóvenes, de mujeres de edad indefinida, algunas con una maternidad inminente...

Padre Vernazza: fué entonces cuando me sentí fuera de ese cerco; y, a pesar de haber comulgado esa mañana, supe con certeza que Cristo también estaba "del otro lado"; al menos, en ese momento, el Cristo del Evangelio no era el que yo creía tener. Cayó, dentro de mí, hecho añicos, un ídolo que durante años, mi ambiente social, mi educación religiosa y familiar, mis prejuicios, habían fabricado.- Si el alma puede doler, creo que experimenté agudamente el dolor.

Cuando volví en mí, había caminado al lado de la columna, hasta Pueyrredón, sin darme cuenta. Quería hacer llegar a usted y a los que han sentido la muerte del P. Mugica como algo propio, este testimonio. Necesitaba darles las gracias de alguna manera. Tal vez yo pueda encontrar al Señor en una dimensión distinta, gracias a esta pena que hoy viven ustedes. De lo que estoy segura es que a partir de lo experimentado el lunes, mi juicio sobre los "cabecitas negras", "villeros", etc. será otro, porque desde entonces tienen rostro, expresión de dolor, miradas que no podré olvidar. Sus ropas ajadas, sus zapatos embarrados, y hasta algunos pies descalzos, son motivo más que suficiente para preguntar también como Pablo, "Señor, ¿qué quieres que haga?". ¡Quién sabe si algún día no aceptarán ellos mis manos para entrelazarlas con las suyas, y pueda yo llamarlos en lo más profundo del corazón, sin recitados ni sentimentalismos inútiles, "¡hermanos!". Para ello, tendré que volver a replantearme mi cristianismo muy profundamente, y aunque siga sin compartir los ideales político-partidistas del P. Mugica, hoy que he visto su siembra, creo que los político-evangélicos son huella que pueden llegar a ser camino.

Rueguen ustedes para que la gracia que he recibido no sea estéril en mi. Gracias por todo.



Nota del P.Vernazza: -"Años después, al terminar la Misa el 11/5/84, a los 10 años, en el atrio de la Parroquia Santa Cruz, esta Sra. se presentó ante mí para darse a conocer. Ya actuaba en la feligresía de dicha Parroquia".

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Poster Donado por el Gobierno de la Ciudadd alos 30 años del Martirio

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